Pues rebuscando en cds para llevarme a Sevilla ha aparecido "rondario" que es una obra que presenté a un concurso que consta de un prólogo con coplillas a modo de romancero sobre el trovar y tres bloques a los que dan nombres tres canciones dedicados a tres personas que me robaron un poquito de tiempo. Aquí pongo un trozo del tercer bloque. Los poemas que más significaron para mi, aunque sé, por gente que lo ha leido entero, que no son los mejores. Son los que más me gustan.
III
MIS NOCHES SIN TI
“Mi corazón en tinieblas te busca con ansia.
Rezo tu nombre pidiendo que vuelvas a mí;
Porque sin ti ya ni el sol ilumina mis días;
Y al llegar la aurora me encuentra llorando mis noches sin ti”
A Antonio; y a sus abrazos infinitos.
1. PercepcionesUn alma me ha hechizado
Las galerías de entrañas arbóreas
Que me recorren el pecho.
Y cuanto más lejos se va,
Mas profunda y bella la siento,
Anidando entre las raíces
De este bosque de otoño
Que me crece por dentro.
2. La dimensión de tu ausencia Mundo Ancho y calles pequeñas.
Es de noche en Santa cruz.
La luna baila en el cielo,
Las flores se acuestan.
Tus ausencias giran en el laberinto
De tiempo y piedra.
Sevilla...
Y el recuerdo del mar de tus ojos
Escuece en mi ceguera.
Sevilla...
Y la memoria de tus besos
Me ahonda el alma entera.
En Algún sitio, tu,
Terrenal y cierto
Bajo las mismas estrellas.
4.
Vertical,
como la lluvia, el tiempo.
Como los árboles,
Como los edificios mugrientos de un barrio pobre
Vertical tu ausencia
Alta, eterna;
Verticalmente inaccesible.
6. Maldigo noches
Cortas y meditabundas;
De cantos y alborozos.
Maldigo noches y las espero.
En la largura de una semana sin tu risa,
En la angustia profunda de las ausencias.
Maldigo las noches en las que
Mi tenacidad nos enfrenta, y tú,
Aun viviendo yo luchando por no tirar mis redes al mar de tus ojos
Vienes, etéreo,
Y me besas.
Maldigo noches.
8. ¿por qué no gritarlo?
Aquel ángel de ojos verdes me sonrió
Y besó los labios. ¿por qué no decirlo?
Aquel demonio de comportamientos esquivos
Hechizo mi alma mientras me sonreía
Y me daba a beber de su boca.
Y no vivo ya más que en el momento de que vuelvas,
Celestial o infernal,
Sonriendo;
Queriéndome besar.
12. El reloj de la sala
Avanzando solo.
Ya no lo acompaño
Hasta la cuesta del viernes.
“Llego el momento de olvidar”
y mientras recuerdo que te estoy olvidando,
pienso en mañana, Martes;
...sólo tres días ya para verte de nuevo
13. Infiernos No tiene fin
La espiral de tu mirada no tiene fin.
Pensar en ti y en cuan sencillo seria olvidarte
Pensar.. “días ya sin verlo”,
Hacer oídos sordos a las mil excusas que invento cada minuto para verte.
Y verte por casualidad
-una casualidad buscada- sonriendo,
mostrándome el fuego de tu risa,
y la calma de tus ojos.
¡Satán de corazones!
Y de nuevo yo, ardiendo en el infierno de las excusas.
17. Coplillas I.
Para que me oigas, moreno,
a veces tengo llanto de barco,
Y calman las olas de tus labios,
el naufragio de los míos oceánicos.
II.
Mi fe, mi credo, mi iglesia.
Amarra mis dedos a tus manos,
Y deja que ardan en tu evangelio
Las llamas de mi calvario.
III.
Ah! Moreno, Tu cuerpo codiciado,
Déjame impactar en las ondas de tu pecho
Tus manos! Correctas en su dulzor,
Lazarillas mías, de labios, de pieles, de cuellos
IV.
Deja caer tu noche
Sobre la horizontalidad de mi ombligo
Ven! duerme conmigo
Y hagamos juntos la noche.
V
Déjame ser tu, en este dormir profundo
Déjame respirarte, vivirte cierto,
Méceme en el vaivén de tus olas;
Dejemos que el amor nos haga por dentro
20. Besos de otoño Cae el año, y los días..
Y meditabundo arrojas besos maduros
Cubiertos de hojarasca de otros años.
Huye el año y tus besos
Como escapados de una jaula
Se posan en el nacer de mis labios.
Y yo dando el alma en cada gesto
Y tú todo tu otoño.
21. Algo pasó.
Un avecilla parduzca, quizás un grajo
Corto la cadena invisible que nos unía;
El extraño secreto que amarraba mi boca y tu deseo.
Algo paso.
E inexplicablemente,
Al igual que son inexplicables tus ojos oceánicos,
Yo dejé de verme en ti
Y tú de mirarme.
22. Lento, frío, muy frío;
En inquietante oscuridad.
Como un cuarto lleno de eco.
Como mi pecho con tu hueco horadándome la piel.
Las manos lerdas y absurdas,
( Nada renace ya de la palabra )
y solo tu vacío y mi desolación
tras la certeza del NO.
24. La muerte de ti. El fuego de tu indiferencia me abrasa
Las lindes del alma.
Ya los ríos de tus ojos
Al mirarme reflejan calma.
Tu ausencia ya no es aliento
Que empuje mi agua estancada.
Y En lo más profundo de mis vísceras
Hiriente anida la nada.
Ya no eres. Mi pecho calla.
Y mis manos temblorosas
Al perderte pierden el alma.
Y muere todo, hasta la palabra.
Pues ninguna frase que exista
Podrá decir cuanto me faltas